
Business:
Culture:
Vocabulary:
Grammar:
Aduana
Cortés: Señora, ¿tiene sus documentos a la mano?
Oñate: Sí. ¿Por qué está nervioso?
Cortés: Porque soy responsable de usted. Fíjese. Haga lo mismo que yo.
Aduanero: Sus papeles, por favor. Pasaporte. ¿Es su primera visita a México, señor?
Cortés: No, señor. Yo vengo seguido a visitar a mi familia en Morelia. Pero es mi primera visita a Monterrey.
Aduanero: Todo está en orden. Puede pasar, señor. Buenos días, señora. Su pasaporte, por favor.
Oñate: Lo siento. No tengo pasaporte, señor.
***
Aduanero: ¿Cuál es su nacionalidad?
Oñate: Soy estadounidense. Tengo mi licencia de manejar y mi acta de nacimiento. ¿Las necesita ver?
Aduanero: Sí, permítame. Está bien. Pase.
Oñate: ¡Qué fácil!
Cortés: Claro, es fácil porque usted viene conmigo. En fin, tenemos que recoger nuestro equipaje. Y luego pasar por la aduana. ¿Tiene lista su declaración?
Oñate: Sí, pero no sé si debo declarar mi laptop.
Cortés: No hay problema si la usa con motivos turísticos o profesionales.
Oñate: ¿Qué digo si me preguntan sobre ella?
***
Cortés: Diga; "Es parte de mi equipaje personal. Asunto de negocios. Vamos a regresar todo a los Estados Unidos."
Oñate: ¿Y después?
Cortés: Primero. Le da sus papeles al empleado de migración. Luego, oprima uno de los dos botones del semáforo. Si la luz verde se prende, puede pasar.
Oñate: ¿Y sí se prende la luz roja?
Cortés: Entonces, se tiene que revisar su equipaje. Es como un juego de azar.
Oñate: ¿Eso es todo?
Cortés: Eso es todo. Todo va a salir a la perfección, señora. Se lo prometo.
El hotel
Oñate: Buenos días, señorita. Acabamos de llegar de Houston. Tenemos reservaciones para esta noche y mañana.
Señorita: Buenos días. ¿A nombre de quién está hecha la reservación, señora?
Oñate: A nombre de Oñate.
Señorita: Un momento, por favor. Aquí está. Tienen la habitación seis, cero, siete (607).
Cortés: ¡Qué suertudo!
Oñate: ¡Tranquilo, impertinente! Perdón, señorita. Tenemos dos (2) habitaciones, ¿no?
***
Señorita: A ver... ¡Ay! sí, sí. Rebeca Oñate. Disculpe usted. Tienen dos habitaciones. Una es la ocho, cero, nueve (809). La otra es ocho, uno, cuatro (814). Esperen un momento. Voy por las llaves.
Oñate: Gracias. Antonio, yo tomo la ocho, cero, nueve.
Cortés: Entonces la ocho, uno, cuatro es para mí.
Señorita: ¿Va a pagar con tarjeta de crédito?
Oñate: ¡Ya basta, Antonio! Sí. Voy a pagar con Mastercard. Una cosa más. ¿Cuál es la hora de la salida?
Señorita: A las dos de la tarde, señora.
Oñate: Gracias.
Señorita: De nada. Fue un placer ayudarle.
***
Oñate: Por último. ¿Nos puede recomendar algún restaurante bueno?
Señorita: ¿Qué tipo de comida quieren? ¿Italiana, china, francesa, americana?
Oñate: ¡Ay, no! Aquí en Monterrey, vamos a comer comida mexicana.
Señorita: Muy buena selección. Les recomiendo La Hacienda. Está a dos cuadras del hotel.
Oñate: La Hacienda. Muchas gracias, señorita.
En el restaurante
Oñate: ¡Camarón! ¡Camarón!
Cortés: ¡Señora! Shhh...
Oñate: ¿Qué pasa, Antonio? Sólo llamo al camarón. Tengo hambre y quiero ordenar.
Cortés: Pero no se dice "camarón." Se dice "camarero."
Oñate: ¿Cómo?
Cortés: CA-MA-RE-RO. Camarón es un animal del mar. A shrimp.
Oñate: ¡Ay, qué vergüenza! ¡Camarero!
Señor: Sí, a sus órdenes. ¿Desea algo, señora?
Oñate: Sí. Quiero el menú, por favor.
***
Señor: En seguida, señora. ¿Quiere tomar algo?
Oñate: Una botella de agua mineral, por favor.
Cortés: Yo lo mismo, por favor.
Señor: ¿Desean un aperitivo o un entremés?
Oñate: No, gracias.
Señor: Salen dos botellas de agua mineral.
Cortés: Mientras esperamos, tenemos que hablar de negocios, señora. Usted debe saber cómo negociar en México.
Oñate: ¿Ah, sí? ¿A qué se refiere?
Cortés: Por ejemplo; antes que nada, en México los negocios son personales. No vamos al grano directamente. Nos interesa conocer a la persona. Queremos saber algo de su familia y de su vida diaria.
***
Oñate: ¿Y luego?
Cortés: Después vienen los negocios. Ahora sí, al grano. Los negocios jamás se hacen por teléfono. Todo es en persona.
Oñate: ¿Y debo hablar español?
Cortés: Sí. Los mexicanos lo aprecian mucho.
Oñate: ¿Qué más?
Cortés: Los mexicanos son más formales que los estadounidenses. Siempre se visten de traje para trabajar. Nunca van con pantalones de mezclilla a la oficina. ¡Y no se tutean!
Oñate: Dígame una cosa, Antonio. ¿Es verdad que los negocios en México siguen dominados por el hombre?
***
Cortés: Sí. Al igual que en todo el mundo. En México hay mujeres de negocios. Pero no muchas. Los hombres tratan a las mujeres con respeto y cortesía. Pero aún con desigualdad. Es importante no ser coqueta. De lo contrario, no la van a tomar en serio.
Oñate: No se preocupe. Me van a tomar muy en serio, Antonio. Se lo aseguro.
Cortés: Una cosa más, señora. El concepto del tiempo es diferente. Las reuniones son de largas horas. No siempre empiezan a tiempo. A veces, no se sabe ni cuándo van a terminar.
Oñate: Gracias por los consejos, Antonio. Pero ya vamos a ordenar.
***
Cortés: Está bien. ¡Camarero! Ya estamos listos para ordenar.
Señor: Muy bien. ¿Qué desean?
Oñate: Usted primero, Antonio.
Cortés: Yo quiero el cabrito, con guacamole, salsa norteña picosa y frijoles charros.
Señor: ¿Con tortillas de harina o de maíz?
Cortés: De harina, por favor.
Señor: ¿Y usted, señora? ¿Qué gusta ordenar?
Oñate: Eso suena apetitoso. Yo, al igual que el señor, quiero el...
copyright © 1998 U.S. Department of Education